La pregunta del remedio constitucional

La pregunta de si existe un remedio constitucional para cada individuo se planteó tempranamente en la literatura homeopática por el mismo Hahnemann, cuando declaró que para curar por completo y permanentemente se necesitaba encontrar el “más profundo”, remedio indicado de acuerdo con su teoría de los miasmas crónicos. [1]
El significado de tal expresión nunca fue claro en el sentido homeopático y antes de que uno pueda hablar de un remedio constitucional debemos definir lo que en homeopatía – realmente significa esta expresión.
Muchas veces en reuniones homeopática se oye la pregunta “¿cuál es su remedio constitucional?” o peor aún cuando alguien le pregunta a un supuesto experto “¿cuál crees que es mi remedio constitucional?” Estas ideas han degradado a la homeopatía y le han dado un aire de magia o la superficialidad que nuestra ciencia no se merece.
No voy a entrar a los diferentes tipos y descripciones de varios autores que definen el significado de esta palabra, antes o después de Hahnemann, sino que me apegaré a los más prácticos y aplicables significados de ello en la práctica diaria.
De acuerdo con esa comprensión, un remedio puede ser definido como constitucional cuando – en virtud de su sintomatología – cubre la crónica de base o de la sintomatología aguda de la persona durante toda su vida, a pesar del hecho de que una persona puede sufrir, en diferentes etapas de su vida, de diferentes entidades nosológicas como la otitis media, el lumbago, la ciática, la bronquitis o la psoriasis, el remedio indicado es siempre el mismo.
Si aceptamos esta definición como correcta, entonces la experiencia, desde la práctica cotidiana, muestra lo siguiente.
- Tales pacientes se pueden encontrar hoy en día en casi ninguno de estos casos o en el mejor de los casos en muy, muy pocos. Estas son las personas muy sanas que viven hasta una edad muy avanzada con muy pocos problemas. En la actualidad se encuentran prácticamente sólo en las zonas rurales y en los climas limpios de las montañas, viviendo una vida muy tranquila, lejos de la civilización y casi nunca en las grandes ciudades.
- Estos casos podrían haberse encontrado con más frecuencia en los viejos tiempos cuando la gente estaba mucho más saludable en comparación con los estados de salud degenerados de hoy que nos encontramos en nuestra práctica cotidiana.
- Otro punto que debemos considerar es el hecho de que, según nuestra teoría, si una persona obtiene su remedio correcto o su constitucional -entonces-al menos en teoría- será curado y por lo tanto automáticamente cambia el tipo de persona que es. La pregunta que permanece ¿hay otro remedio que podría ayudar a un paciente o debemos esperar que con el mismo remedio resolveremos todos sus problemas en el futuro?
Suponer que después el remedio constitucional del paciente permanezca bien para el resto de su vida, de nuevo sobre una base teórica, no es correcto, ya que todo el mundo está sujeto a la degeneración y a la muerte, a pesar de su excelente nivel de salud. Peor aún es si el individuo ya tiene un mal estado de salud en el momento en que se acerca a alguien para el tratamiento homeopático.
- Por lo tanto, llegamos fácilmente a la conclusión de que tal definición no tiene ningún significado profundo en los casos crónicos, los cuales encontramos hoy en día.
¿Qué se puede decir entonces, en los casos en que se necesitan dos, tres, cuatro o incluso más remedios antes de poder decir que el paciente está realmente mejor?
¿Cuál sería considerado su “remedio constitucional” fuera de los tres, cuatro o cinco remedios que se han prescrito durante el transcurso de tres, cuatro o cinco años?
¿Cuál sería el remedio constitucional en tal tipo de caso donde cuatro o cinco remedios se han prescrito, todos con algunos resultados?
Obviamente no es posible decir con certeza si uno de ellos fue el remedio constitucional.
Pero si uno de esos remedios ayudó mayormente, podemos decir que este remedio en particular podría ser llamado el remedio constitucional del paciente? ¿Cuál es la importancia de llamarlo remedio “constitucional”?
El homeópata experimentado sabe que este tipo de casos son en realidad los más frecuentes en nuestra práctica.
Así que para definir lo que entendemos por remedio “constitucional” no es una tarea fácil y tal vez una tarea que no es necesaria para un tratamiento exitoso.
Sin embargo, la pregunta podría ser formulada de otra manera:
¿Si uno puede encontrar un claro remedio para iniciar el tratamiento en un caso crónico podría tal remedio llamarse constitucional?
La respuesta a esta pregunta es más compleja porque nos encontramos con el siguiente dilema.
Si después de dar el supuesto remedio constitucional tiene una recaída, hay varias posibilidades:
a. Si el mismo medicamento está indicado y beneficia al paciente en el caso de una recaída y si esto ocurre por tercera vez, podemos entonces decir que este es su remedio constitucional?
b. Existe la posibilidad de que después de una recaída de tal remedio, el siguiente remedio necesario sea diferente con el fin de completar o complementar la acción del primero, por lo que la mejoría continuará a pesar de que el primer remedio actuó bien.
En tal caso ¿podemos decir que el primer remedio fue su remedio constitucional?
c. Existe la posibilidad de que un segundo remedio pueda ser dado con alguna mejora pero el tercer remedio es el que parece beneficiar realmente al paciente. ¿Podemos decir que su remedio constitucional fue el tercero?
d. En los casos de hoy en día es frecuente ver que incluso cuando un remedio es claramente indicado al comienzo de un caso, pero después de dar a ese remedio no hay mejoría, entonces su siguiente sintomatología cambia dramáticamente y requiere otro remedio. En tal caso podemos decir que el primer o segundo remedio era su constitucional?
En conclusión podríamos decir que podemos definir un remedio constitucional como el remedio principal que beneficiará más al paciente.
Pero tal afirmación no tiene sentido, aparte de indicar que hay un remedio que es siempre indicado en cierta etapa de la patología de cada paciente y el remedio debería ser encontrado y prescrito con el fin de obtener el mayor beneficio para el paciente.
La experiencia demuestra que en cada caso complicado hay una precisa secuencia de remedios que deben ser descubiertos después de estudiar el caso y una evaluación correcta de la sintomatología y tal secuencia tiene que ser prescrita en el momento adecuado y en la potencia justa antes de que pueda afectar una cura en los casos complicados de hoy.
Toda la explicación de este proceso es imposible exponerse aquí y las bases se pueden encontrar en mi libro Un nuevo modelo para la Salud y la Enfermedad. No es posible dar todas las complejidades del tema que estamos hablando en un breve tratado.
Mientras tanto, el estudiante de homeopatía clásica entiende que hay algunos signos y síntomas que se unen para formar la imagen única de un remedio. Tales descripciones suelen referirse de nuevo al tipo “puro” o si se prefiere, el tipo “constitucional”. Es la “imagen esencial” del remedio en su psicopatología.
Eso significa que cada remedio tiene algunos síntomas característicos básicos en su patología mental, emocional y física y si estas características se observan en los pacientes tendemos a decir que este es el remedio constitucional de este tipo de pacientes. De lo anterior es evidente que volvemos a usar este término de manera suelta.
También es importante para nosotros entender que cada persona puede mostrar una tendencia hacia determinada patología, pero nunca desarrollar dicha patología o podemos decir que él / ella no está enfermo/a no ser que manifieste tal sintomatología.
Sin embargo, el remedio puede ser detectado a partir de su imagen mental-emocional, más algunos síntomas prodrómicos físicos, que están cubiertos por el remedio. En tal caso, otra vez se tiende a hablar de un remedio constitucional.
Así, un remedio constitucional es el que realmente previene que la patología se manifieste. Por ejemplo, el hecho de que alguien tiene un deseo desmedido por los dulces, está cansado, especialmente en la mañana al despertar, tiene una gran sed de agua, pero se lo toma en pequeñas cantidades con frecuencia, y también tiene algo de ansiedad que viene por la tarde indica la prescripción de Lycopodium, a pesar del hecho de que una verdadera diabetes mellitus no ha aparecido aun en los exámenes de laboratorio.
Pero de acuerdo con las teorías de Hahnemann mismo, un individuo después de diez años puede llegar a desarrollar diferentes patologías con síntomas indicativos de Medorrhinum como un segundo nivel de la patología y de nuevo se plantea la cuestión de si Lycopodium o Medorrhinum fue su remedio constitucional.
Es obvio por tanto, de este breve análisis anterior que el significado de remedio “constitucional” es más bien una evasiva o aun mejor que ha eludido a varias generaciones de homeópatas hasta ahora y estoy convencido de que seguirá haciéndolo en el futuro.
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Éstos son algunos ejemplos de campos de cursos públicos. Los casos están en vídeo.
Un caso de neurodermatitis generalizada grave con la enfermedad celíaca aparece en video en 1990 en Celle Alemania, en una niña de tres años de edad, que había recibido varios remedios sin ningún efecto, entre ellos también Pulsatilla. Cuando la vi prescribí Tuberculinum, que produjo una agravación adicional de la dermatitis con una pequeña mejora de la digestión. Seis meses después, cuando vi el caso de nuevo durante el curso, sus síntomas habían cambiado y ahora claramente se indicaba Pulsatilla. Esta se dio con un alivio inmediato de los síntomas de la neurodermatitis y también mejora adicional de los problemas digestivos.
La experiencia demuestra que esta niña, a medida que crezca, necesitará algunos otros remedios para los problemas ocasionales. ¿Cuál es el remedio constitucional? Tuberculinum? Sin embargo, esto trajo una agravación, no una cura, sin embargo, fue el intermediario necesario para que Pulsatilla actuara.

Otro caso de una mujer, 40 años de edad, que sufre graves dolores de cabeza crónicos, donde varios remedios -entre ellos Lycopodium y Natrum muriaticum-fueron prescritos sin ningún efecto. Recibió Chelidonium en mi primera consulta, de la cual tuvo una severa agravación sin mucho alivio, pero cinco meses después y mientras que no hubo mejoría evidente los síntomas cambiaron a apuntar más claramente a Lycopodium que dio un alivio notable y, finalmente, recibió Natrum muriaticum que aclaró mas el caso en un tratamiento que duró un año y medio. ¿Cuál fue el remedio constitucional? Chelidonium? ¿Por qué no la curó entonces y por qué necesitó los complementarios de Lyc y Natr-m.? Fue Natr-m o Lycopodium? ¿Por qué no le curaron en primer lugar?
Así que vemos en la vida de un paciente que es tratado exclusivamente con la homeopatía desde hace varios años que puede haber un remedio que le ha ayudado mayormente, pero que necesitaba el apoyo de otros remedios también.
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Referencias:
1. SC Hahnemann. Organon de Medicina 81 – Constitución
2. Vithoulkas G. Un nuevo modelo para la Salud y la Enfermedad – Página 142, aph. 41